Los propósitos de septiembre son realistas frente a los de Año Nuevo, que son más idealistas
Septiembre llega con ganas de ordenar horarios, recuperar hábitos y volver a cierta normalidad después del verano.
Septiembre tiene algo de segundo comienzo. Después de semanas con horarios más flexibles, viajes, comidas fuera de casa y cambios en las rutinas, regresar al trabajo o a los estudios suele venir acompañado de una lista mental de cosas que queremos hacer mejor: dormir más, movernos, reducir el tiempo frente al móvil o recuperar hábitos que durante el verano quedaron aparcados..
El problema aparece cuando esa lista se convierte en un programa imposible de cumplir. Para el psicólogo Tomás Santa Cecilia, director del gabinete Cecops de Madrid, los objetivos que nos marcamos ahora tienen una ventaja frente a los habituales de enero: suelen estar más vinculados a necesidades concretas del día a día. “Los propósitos de septiembre son realistas frente a los de Año Nuevo, que son más idealistas”, explica en una entrevista con EFE Salud.
La clave, según Santa Cecilia, está en plantear objetivos que sean realistas, alcanzables, medibles y también gratificantes. Dicho de otra manera: empezar septiembre queriendo cambiar media vida de golpe probablemente no sea la estrategia más sostenible.
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